lunes, 22 de noviembre de 2010

Puntos finales...

Desperté en esta mañana fría que saluda y da los buenos días, apago el ventilador que raramente hoy si regala aire templado, cosa difícil de lograr en temporadas de sol cotidianas por estos rincones de Honduras.
Otra semana, nuevos días por vivir, por hacer valer, por descubrir, por inundar de planes y asignaciones nuevas, sorpresas, dilemas, una inesperada cadena de eventos que esperan y aquí estoy con las manos en el rostro dando un respiro profundo, veo en el silencio la silueta de mi hija menor que es mi cómplice de sueños y cuyo beso siempre bendice mi noche.
En el otro cuarto mi hijo mayor y mi segunda princesa duermen….Debo prepararlo todo para comenzar el día y partir a trabajar, aun hay tiempo, escribo, para desahogar esta dósis de emociones que tenía que dejar salir, es curioso, siempre siento que tengo más temas que escribir pero la pereza y la falta de voluntad algunas veces me aparta de un siguiente artículo y pues hoy le puse una “estampuda” a esa limitante acción y heme aquí dejando sentir lo que el día hoy me regaló de mañana.

Lógico admitir que nadie comienza una historia afectiva con la idea de su término, porque todo comienzo nos vincula y se roba las mejores sensaciones y nuestras más renovadas pasiones, eso permite que la relación se vuelva única y llene esos espacios afectivos que probablemente antes, se mantenían en abandono o en sequía.

Nadie está preparado para los finales inesperados, nadie concibe que un buen amor termine, siempre se piensa que entre más nos llene el alma es porque tendrá una vigencia indefinida, atesorada en nuestros corazones, sin una fecha de caducidad que nos robe la alegría.
Pero cuando pasa nos confunde, nos aturde de dolor, pena, rabia, impotencia….y todo parece perder el color, el mundo se torna de un blanco y negro que lastima y sobran las preguntas, nunca las respuestas.
Impredecible saber si alguna vez nos veremos ante un evento de ese tipo, si nos toca vivirlo, el lado positivo es que de alguna forma y luego del dolor que deja, se aprende a ver el sol con un sentimiento nuevo y lo que fue una experiencia de pena, se vuelve una lección aprendida, un paso más para poner a prueba nuestra estabilidad y personalidad ante la adversidad.

Los conflictos afectivos muchas veces nos abaten como cualquier enfermedad y nos bajan las defensas y pueden sumergirnos en abismos interminables de angustia y sufrimiento, nadie está vacunado contra eso, porque nadie espera enfermarse, lamentablemente sucede cuando no está predicho, inexplicable.

Lo que sí puedo afirmar es que Dios siempre tiene un propósito con nosotros aun cuando nos toque atravesar un valle de amargura por el desamor, tarde o temprano las lágrimas serán solo mares de purificación para que el corazón siga latiendo con fuerza esperando volver a amar de nuevo.
Curarse de esos puntos finales no es fácil y toma tiempo, es un aprender a perdonarnos y perdonar para no atesorar rencores que solo nos llenan de amarguras que nunca son bienvenidas, la vida siempre es sabia y nos regala lecciones que al final siempre traen una bendición adjunta.
Sin embargo y para reducir este tipos de vivencias, no queda más opción que seguir amando, el amor seguirá estando vigente, si se cuida puede durar hasta la muerte, otras, puede volar, quizás el que no era sincero realmente, lo importante es darte cuenta que pusiste todo de tu parte para que sobreviviera, si el final se presenta, sabrás que lo diste todo, sino funcionó pues es que a veces el amor necesita de dos, no de medias partes.


Viendo el reloj me percato que ya se me hizo tarde y es muy corta la línea que me resta entre el baño y salir de aquí, me marcho, el día está perfecto para continuar durmiendo, ver a mi hija en posición fetal, sumergida en el placer de su sábana durmiendo me da algo de envidia, ni modo hay que trabajar, será un buen día, así lo percibo…


Un abrazo

2 comentarios:

Dulcepye dijo...

me encantó tu escrito amigo, ayer escribí algo similar sobre aquellas cosas que a veces nos nublan la vida, pero al final siempre tenemos un rayito de luz que nos permite salir de esa atmosfera de dolor, gracias por compartir tu texto, besos

Anónimo dijo...

Oyeeee Excelente, esas Cosas que contar son vivencias del día a día, son esas cosas que le pasan a cualquiera (me incluyo), pese a la circunstancias de la vida siempre hay que seguir adelante y eso es lo que mas me gusta de esta crónica, el optimismo que transmites en ella... Abrazos. ;) Isa Méndez.