lunes, 9 de febrero de 2009

Un momento de preguntas


Encerrado en su mundo de destierros se encuentra mi yo interno a veces, tratando de traducir mis propios e incompresibles lenguajes.
A veces soy solo una sombra vaga, un intento de luz que se apaga por los colores indescifrables de la realidad que desearía a veces fuera irreal.
No es mi momento, no estoy para acertijos de otros, a veces el mundo se siente tan seguro de lo que tiene que decir de mi, que sería fantástico que se quedara en un laberinto de mis definiciones sin hallar nunca la correcta.
No escucho, es interminable el eco lastimero que prefiero ignorar sus voces profanas, que intentan hacer el papel de verdugos anónimos y gratuitos, paracaidistas sin invitación presente.
Es aquí donde te enteras que sonreír o escribir prosa o poesía no es una labor que se da siempre llena de sonrisas o que el loco aprendiz de contar cosas, siempre esta de humor para desnudar su melancolía, su sentir, sus alegrías.
Hice un alto, un bache se interpuso en mi camino intentando bloquear mi paso, afectar mi ambiente pacífico y volverlo descolorido sin una justificación aparente.
Doy un respiro, siento que la indignación se desvanece, vuelvo a sentirme coherente, desnudo mis pensamientos y los dejo expuestos en letras que me dan paz y me traen de vuelta.

Un abrazo

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