lunes, 1 de diciembre de 2008

Lejos de mi, cerca de ti

Y me vi ahí, con los ojos cerrados, en estado inexplicable, abandonado a mi propia soledad.

Ese soy yo, el que ríe y hace reír, el irreverente loco y el cuerdo que de pronto tiene una idea brillante que nunca expresa, que guarda en una timidez discreta.
Tengo solo mi silencio que es más que mío, mis pensamientos mágicos que resucitan cuando me lo propongo, cuando me dejo llevar por la seducción de una pluma que grafica emociones.

Mientras la melancolía se hace una prenda con mis penas, apareces tú y la conviertes en poesía.
Cuando llegas así en breves chispazos de luz, la vida tiene sentido y la esperanza se desnuda feliz y se entrega a intensos deseos que no terminan.
Porque tú eres el antídoto a mi rebelión que nadie entiende, eres la breve dosis que calma mi realidad, que cada vez se hace tan inminente.

Y así como llegas, te vas con el aire que te trajo a mi lado, te alejas consiente de dejarme curado, de verter en mis venas la calma que pierdo a veces cuando se vuelve insoportable ser yo.
No me resta más que eternizar pensamientos, revivir en un latido breve tu sanación que escapa, pero que deja curada mi alma que estaba de pronto, cohibida, perdida.

¿Será que la noche posee el embrujo que resucita a las musas? ¿Será que mientras escribo, cobra vida el misterio que nunca resuelvo?
Percibo en el aire el aroma que dejaste, puedo sentir sin sentirlo un beso callado que en mis labios se queda adormecido por tu boca.

De repente, abro los ojos, me convenzo con tristeza que estaba dormido, dormido otra vez, quizás para verte en mis sueños, buscando la cura para estos momentos que me hacen vulnerable, intentando recuperar la paz que pierdo a veces cuando me entero, que no soy infalible para enfrentar lo inevitable, no soy infalible para el reto de continuar coherente en este mundo caótico que de pronto me pone a prueba.
Sigo el camino de mis silencios, me escabullo en mis propios escondites construidos por estas palabras que dejo desparramadas como la evidencia de que hoy como tantas veces, soy un sobreviviente de mi propia guerra.
¿Cuántos sobrevivimos a nosotros mismos al finalizar un nuevo día? Mientras investigo y hago la cuenta, me despido.


Un abrazo

7 comentarios:

Glenys dijo...

Que hermoso, me encanta. Que bueno ver que no pierdes ese espiritu bohemio que siempre te ha caracterizado...un beso♥

neurotransmisores dijo...

El peor enemigo del hombre es el mismo hombre.

Saludos.

neurotransmisores dijo...

El peor enemigo del hombre es el mismo hombre.

Saludos.

Anasabina dijo...

Que lindo y con mucho sentimiento, me fascino.
Un abrazo Nica

Revertiano dijo...

Bueno, constato con sumo agrado que la lengua española en tu pluma es algo que más que un medio fantástico de comunicación: es arte, es belleza y sentimiento.

Revertiano dijo...

Bueno, constato con sumo agrado que la lengua española en tu pluma es algo que más que un medio fantástico de comunicación: es arte, es belleza y sentimiento.

neurotransmisores dijo...

El peor enemigo del hombre es el mismo hombre.

Saludos.