lunes, 28 de julio de 2008

Ojos negros y el mar














Y aun recuerdo el momento aquel, esta casi fresco en mi memoria y aun sonrío callado cuando de pronto lo vuelvo a poner vigente casi ante mis ojos.

Era una mujer atractiva de ojos tiernos y hermosos con el poder de estremecerme.

Cuando me vio por primera vez, vestía un pantalón caqui ajustado a la cintura y una camiseta de su equipo europeo favorito: Portugal, la blusa, dejaba ver su vientre sensual y el borde final de su espalda que volvia tentador tenerla cerca y no poder cometer el pecado delicioso de pasar mis manos sobre ella.

El Dia avanzaba y yo deseaba que el tiempo se congelara mientras la tenia cerca, al inicio era complicado el cruce de palabras, había una pequeña nube de silencio que me debatía entre la curiosidad o el miedo a no despertar en ella, algo más que sonrisas nerviosas y palabras breves.

Era necesario un cambio de escenario y fue el mar el mas idóneo, el panorama perfecto para romper el hielo, para tenerla cerca de mi, no tan cerca como esperaba, pero para conocer mas allá de sus silencios, de sus sonrisas calladas y sus bromas repentinas.

Nos sentamos juntos viendo el mar, conversando, mostrando de repente brillos de luz, de atracción, ella sonreía mas, de pronto me sentí en el “mood” de tomar sorpresivamente sus manos y quedar con esa primera sensación, temí que al intentarlo de nuevo sintiera su rechazo, pero la fortuna estaba de mi lado ese dia y sus manos se quedaron ahí bajo las mías, siendo acariciada con una ternura breve, tímida pero intensa.

Mientras la miraba y hablaba ponía atención a cada palabra, aunque era tan difícil porque sus ojos negros me tocaban como si fueran sus manos, sentía el impulso ardiente de sellar sus labios con un beso intenso, pero el miedo a romper el hechizo del momento me impidió avanzar, además fui advertido de inicio y en guerra avisada no muere soldado dice el refrán..

Sin embargo en otra circunstancia me hubiera importado poco cualquier freno verbal pero ella era diferente, yo percibía a pesar de su rostro y cuerpo seductor que había algo mas que un imagen sensual y coqueta , había algo mas valioso dentro de ella, por lo menos su mirada no pudo engañarme, pero era una tentación demasiado cruel, tenerla ahí sonriendo mas abiertamente conmigo, sintiendo eventualmente el roce de sus manos o mis atrevidos pero inocentes acercamientos, donde podía percibir lo dulce de su perfume o mirar por encima del discreto escote que dejaba ver sus pechos hermosos sobresaliendo sobre su piel morena , hermosa , irresistible, como de ángel.

Creo que tuve tres momentos en que estuve cerca de sus labios mientras miraba profundamente sus ojos, controlando las ganas de que el espacio fuera mas breve que el que se abría de repente, pero sentí en su mirada un callado “Espera no es el momento” y tan solo sonreíamos al unísono y yo me quedaba suspirando queriendo beber de aquella boca y por medio de ese momento, ingresar despacito por sus sentidos y tocar su alma y al hacerlo, quedarme ahí dormido, preso, eterno.

Hoy es otro dia y no sé si llegará a leerme y al hacerlo sonreirá y dirá que soy un loco, un soñador, un infinito narrador de emociones o que no era para tanto, que se yo, sin embargo, fue un momento importante, agradable que llegaba en el preciso sitio en que había olvidado la deliciosa sensación de estar atento a una mirada, a unos labios, a una mujer que de pronto valiera cada minuto compartido.

Asi que el mar y sus ojos negros en aquella tarde de lluvia intermitente, me hicieron sentir feliz, diferente, fue de las pocas vivencias en las que el corazón estuvo de fiesta y que descubrí el valor del tiempo compartido.

Donde estés, sabrás que valió la pena.



Un abrazo

SPS 26 Julio 2008

1 comentario:

Glenys dijo...

Que hermosa vivencia, que linda la forma en que la narras, gracias por compartirla, siempre es grato leerte.