lunes, 21 de abril de 2008

La valentía del miedo
















Aquí estoy, sentado frente a mi laptop, en una calurosa tarde en la ciudad de San Pedro Sula donde los ventiladores también se van a huelga de aire al no contribuir a refrescar el ambiente, y de nuevo intento expresar mis pensamientos disfrutando de la relajante y entretenida labor de escribir un blog más.
Y me pregunté: ¿Y ahora de qué hablo? ¿Que tema traigo a colación para compartir?
Y analizando, dándole vueltas a mi cabeza, a mis ideas algo húmedas por la temperatura sudorosa del momento, di con un tema que cuando nos invade, nos complica el momento, nos vuelve vulnerables ante la vida, ante las circunstancias: El miedo.
¿Quien no ha sentido alguna vez miedo, en cualquiera de sus expresiones o presentaciones, desde las inofensivas hasta las traumáticas?
Cuando cohabita en nuestro interior, el miedo nos congela, nos neutraliza, nos inhibe, nos detiene, nos paraliza y nos mantiene a su merced y resulta complicado poder romper la barrera que construye frente a nosotros.
Esa sensación camina con nosotros desde que somos niños y descubrimos nuestros primeros miedos: a la oscuridad, al silencio, a perder a nuestros padres, a las leyendas nocturnas tradicionales contadas durante los apagones eléctricos fortuitos, a los destellos de los relámpagos, al ruido de los truenos, a los ratones, a las arañas, a las cucarachas, a los extraños, etc.
Seria interminable enumerar la amplia gama de fobias que existen y con las cuales hacemos contacto desde nuestra temprana edad.
Con el tiempo y a medida aprendemos a vivir y maduramos, nuestros miedos van tornándose mas complicados y con mayor significado, por ejemplo: miedo a perder el trabajo si tienes personas por quienes velar, miedo a que tu vida transcurra y no construyas un futuro promisorio, miedo a la muerte si esta te visita sin haber encaminado a tus seres queridos si es que tienes hijos, miedo a la soledad indefinida que te impida vivir la alegría de un amor que te llene la vida y le de sentido a las tardes lluviosas y las noches de luna, miedo a los nuevos proyectos si has invertido dinero y tiempo arriesgando un sueño, miedo a no ser lo suficiente valiente para hacerle frente a la vida cuando esta se torna oscura y te amarga los días, miedo a comprometerse de corazón a una tarea, a un amor, a una misión , a una meta, miedo a madurar, a evolucionar como persona, miedo a no aprender de las lecciones aun a pesar de las heridas y enseñanzas que dejan en nosotros, miedo a no terminar lo que comenzamos, miedo a renunciar a los sueños que son el fundamento y la sazón de esta vida, miedo a perder la Fe cuando esta es puesta a prueba,etc..
A ninguno de nosotros en ningún momento nos entrenan o nos preparan para afrontar los miedos, surgen, nos toman por sorpresa, se presentan sin avisar, somos nada mas que nosotros los únicos que les permitimos seguir o los enfrentamos aunque el proceso de lucha sea extenuante, lo importante de todo esto es que no esta mal sentir miedo, eso nos hace humanos, no superhéroes de DC Comics, sin embargo lo que nos daña, es que nos vuelvan inmóviles y no hagamos nada para contrarrestarlos.
Y si de pronto te sientes muy solo para vencelos, pídele ayuda al de arriba, el de seguro te mandará un ángel para ayudarte a hacerle frente.
Un abrazo
SPS 20 Abril 2008 3:30pm

1 comentario:

Hilda dijo...

Tienes razon todos hemos vivido momentos de miedo lo importante es no dejarnos vencer por el mismo y sobre todo no perder la fe, la confianza y la esperanza dejando que los pensamientos positivos sean los que invadan nuestra mente.

Un abrazo